Sobre gustos
Cada vez que alguien me recomienda un libro o una película entra a correr un sudor frío por mi espalda. Sobre todo si dicen ”es ideal para vos” o ”no te la podés perder”. Ahí empiezo a gritar como si estuviera junto a Joseph Mengele en una sala de torturas. Lo peor es que ya nadie se sorprende con mis pantomimas porque todo el mundo está acostumbrado a los panics attacks y las convulsiones. Entonces mientras babeo en el piso me siguen hablando de la nueva de Kusturica o de la que dirigió el mismo japonés de ”Los tintoreros de antes no usaban vapor”.
Las cosas que uno hace con su tiempo libre están reservadas a la más íntima voluntad. No admito a que me insten a leer la última novela de Michelle Houellebecq, cuando en realidad quiero estar tirado en la cama disfrutando en la tele de Feliz Domingo.
Ya sé. Las historias pergeñadas por el autor de Las Partículas Elementales seguramente me van a encantar. Además las chicas suelen ver mejor a la gente conocedora de la obra del gran escritor francés que a sujetos capaces de analizar la evolución del ciclo de Silvió Soldán a lo largo de veinte años. Pero no me importa. Algunas obras maestras no se hicieron para que yo me regocije.
La cosa no termina con la recomendación. Veinte días más tarde, los que se arrogan el derecho a decidir qué debo hacer con mis consumos culturales vuelven a la carga y me reprochan que todavía no les haya hecho caso. Tanto insisten que finalmente alquilo la película o consigo el libro.
Pero los problemas no terminan.
Al principio supongo que voy a encontrar una gema, entonces presto mucha atención y releo un párrafo todas las veces que sea necesarias o rebobino el video para pescar lo que había querido decir ese personaje tan extraño. Después me entrego al aburrimiento y avanzo distraído hasta llegar a la conclusión de que esa obra no se había hecho para mi.
Hay un catálogo bastante largo de cosas que deberían gustarme pero no: Bob Dylan, la ópera, las películas de Andrei Tarkovsky, Breat Easton Ellis, Douglas Coupland, la música de los balcanes, El arca rusa, Alan Pauls, la última de Pompeyo Audivert, Miranda, Gastón Pauls, Claude Chabrol, Harry Potter, Nicolás Pauls, Gaspar Noe.
Todos los domingos busco los suplementos culturales y de espectáculos y resalto con un marcador rojo lo que sé que me van a recomendar y no me gustará.
Sí, ya sé. Soy un prejuicioso. Pero prefiero guiarme por la intuición y no por lo que me digan los demás. Elijo las películas según el afiche o el diseño de la cajita. En las librerías, busco una novela y escojo una frase al azar. Si me gusta, compro el libro. Es un método poco convencional, pero rara vez me equivoco.
Así que déjenme tranquilo y no me torturen con la última de Kusturica.
Las cosas que uno hace con su tiempo libre están reservadas a la más íntima voluntad. No admito a que me insten a leer la última novela de Michelle Houellebecq, cuando en realidad quiero estar tirado en la cama disfrutando en la tele de Feliz Domingo.
Ya sé. Las historias pergeñadas por el autor de Las Partículas Elementales seguramente me van a encantar. Además las chicas suelen ver mejor a la gente conocedora de la obra del gran escritor francés que a sujetos capaces de analizar la evolución del ciclo de Silvió Soldán a lo largo de veinte años. Pero no me importa. Algunas obras maestras no se hicieron para que yo me regocije.
La cosa no termina con la recomendación. Veinte días más tarde, los que se arrogan el derecho a decidir qué debo hacer con mis consumos culturales vuelven a la carga y me reprochan que todavía no les haya hecho caso. Tanto insisten que finalmente alquilo la película o consigo el libro.
Pero los problemas no terminan.
Al principio supongo que voy a encontrar una gema, entonces presto mucha atención y releo un párrafo todas las veces que sea necesarias o rebobino el video para pescar lo que había querido decir ese personaje tan extraño. Después me entrego al aburrimiento y avanzo distraído hasta llegar a la conclusión de que esa obra no se había hecho para mi.
Hay un catálogo bastante largo de cosas que deberían gustarme pero no: Bob Dylan, la ópera, las películas de Andrei Tarkovsky, Breat Easton Ellis, Douglas Coupland, la música de los balcanes, El arca rusa, Alan Pauls, la última de Pompeyo Audivert, Miranda, Gastón Pauls, Claude Chabrol, Harry Potter, Nicolás Pauls, Gaspar Noe.
Todos los domingos busco los suplementos culturales y de espectáculos y resalto con un marcador rojo lo que sé que me van a recomendar y no me gustará.
Sí, ya sé. Soy un prejuicioso. Pero prefiero guiarme por la intuición y no por lo que me digan los demás. Elijo las películas según el afiche o el diseño de la cajita. En las librerías, busco una novela y escojo una frase al azar. Si me gusta, compro el libro. Es un método poco convencional, pero rara vez me equivoco.
Así que déjenme tranquilo y no me torturen con la última de Kusturica.
Estoy de acuerdo. Los prejuicios, además, si son personales, hacen mucho menos daño que los otros, los que adopta una nación o medio mundo.
Bonito bloc. Para pasearlo de a ratos.
Y encima con ideas propias.
Felicidades.
Posted by
Thalasos |
10:15 a.m.
Los prejuicios son siempre sentencias mal dictadas.
Sorry por el vocabulario de abogado.
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Posted by
Enigma |
10:50 a.m.
justo que te estaba por recomendar un par de buenos libros y otro tanto de lindas pelis.
me dejaste muda, calladita, silenciosa...
Posted by
mirona |
12:11 p.m.
-Estar en contra de los prejuicios, a priori, me parece prejuicioso. Los prejuicios son algo bueno y que hacen bien a la salud.
-Gracias, Thalasos.
-Los hermanos Pauls son uno de los grandes males de vida cultural argentina. Habría que hacer algo pronto para solucionar el problema. Imagínense cuando tengan hijos también famosos y prestigiosos....Puaj!!
Posted by
Anónimo |
1:22 p.m.
charlie y la fábrica de chocolate está buenísima.
Posted by
Anónimo |
2:42 p.m.
Yo todavía no conseguí alquilar Caterina en Roma. Y eso que dejo que me recomienden.
A Gastón Pauls le daría pá que tenga...perdón.
Saludos, Vico, lindo encontrar algo nuevo.
Posted by
Satamarina |
8:17 p.m.
Vico,
Me encanta este post.
Atte.
Posted by
Anónimo |
7:34 a.m.
a los Pauls hay que darles Marina, absolutamente.
con respecto a lo demás, lo que quiero decir es que no me gusta recomendar ni que me recomienden. eso de generar expectativa siempre empeora la peli, libro, lo que sea recomendado. por ejemplo hoy mismo iba a ver a deep y sus chocolates pero ahora que patton me hace tener más ganas aún de verla empiezo a dudar.
el problema que tengo es serio?
Posted by
Anónimo |
8:14 a.m.
Alejandra, sí Sra., debe ser serio lo suyo. Una vez que una reconoce el tema de las expectativas se trata de tenerlo en cuenta y relativizar, no esperar, y por supuesto no dejar de ir al cine por eso.
Saludos
Posted by
Satamarina |
8:56 a.m.
Gracias, Obelix. Ud tiene un blog muy interesante. Siempre lo leo. Y ahora lo acabo de poner en los lins.
Posted by
Anónimo |
12:03 p.m.
Marina, creo que estoy recuperándome: fui al cine, vi charlie y la fábrica..., y me gustó mucho.
Posted by
Anónimo |
6:10 a.m.
vico,
te viro y reviro el post y me atrevo a preguntarte,
qué libro recomendarías? qué pelis?
Posted by
mirona |
11:37 a.m.
Recomiendo fervientemente la obra de Adriano Torres. En este blog ya se habló de sus grandes novelas y ensayos, pero siempre es una buena ocasión para recordarlo.
Posted by
Anónimo |
1:17 p.m.
Vico: ayer me enteré de que Nico Pauls va a ser papá.
Posted by
Molina |
7:56 a.m.
Vico,
me encantó su impulso.
Saludos, Carolina
Posted by
Anónimo |
8:08 a.m.
Vico, me puede invitar a ver Caterina en Roma? Ya es casi una obsesion.
Saludos
Posted by
Satamarina |
8:23 a.m.
PREJUICIOSO VICO:
TAMBIÉN TIENE LA ALTERNATIVA DE NO VER LO QUE LE RECOMIENDAN Y NO PROTESTAR TANTO!
Posted by
Anónimo |
1:55 p.m.
Todavía no quiero resignarme. Protesto porque creo que un mundo mejor es posible.
Un mundo sin Gastones Pauls, ni Arcas Rusas, ni Elenas Tasistos. Ese es el mundo que yo quiero.
Posted by
Anónimo |
2:06 p.m.
Que lástima, justo que pensaba recomendarle que vea "El gusto de los otros"....
Posted by
Anónimo |
2:45 p.m.
igual, la última de Kusturica es bastante mala
no se preocupe
Posted by
moret |
9:49 a.m.
Me gustó mucho la idea de lo que debería gustarnos pero no. De todas formas, y a pesar de lo bien que está, protesto contra este post. No lo creo, me parece interesante la queja, pero dudo mucho de que no haya agradecido -incluso más de una vez- la recomendación de alguien. Otra cosa, muy distinta, es que te moleste que te digan: "Esto te TIENE que gustar". Yo detesto eso, y creo que la mejor respuesta es: "¿Y vos qué carajo sabés lo que me tiene que gustar?"
Y podría extenderme sobre el tema de los prejuicios, pero me parece que sería un abuso de comment.
PD: ¿Por qué a nadie le gusta Noe?
Posted by
Lyon |
12:03 a.m.
Definitivamente amo que me recomienden cosas...eso no significa que se meten en mi intimidad ni nada parecido. Y si el que recomienda dice "tenés que verla o leerlo...es para vos"...mejor...ahi evaluo 2 cosas: 1)como me ve esa persona.
2)si me conoce realmente.
Es divertido...a veces trágico...pero...asi son las cosas.
Vico...sos te recomiendo que me recomiendes ...jejeje
Posted by
Isibell |
8:45 a.m.
Vico, lo suyo es típico de argentinos: quejarse por todo, uds los argies son imbancables. Yo recomendé su blog a mucha gente y se la recomendaría a ud porque sé que le gustaría.
Posted by
Anónimo |
12:27 p.m.
¿Argies? ¿Qué forma de llamarnos es esa?
Posted by
Lyon |
2:53 p.m.
Insisto con el ritmo: muy bueno.
Esta vez:
Pero los problemas no terminan.
Y ahora si: reí mucho.
Un saludo.
Posted by
Unknown |
10:41 p.m.